miércoles, 24 de octubre de 2012

El Desafío de la Botella


Si mi vida fuese una sitcom, no necesitaría contar con la ayuda económica de Warner para poder respirar. Mi amistad con los pibes se desarrolla en tres escenografías básicas: el bar a la noche, la parrilla durante el almuerzo y la plaza a la tarde. Si una productora local no puede pagar esos decorados, sonamos.
Esas mesas son testigos de nuestras charlas más íntimas, en las que narramos amoríos, desencuentros, trampas y otras yerbas.  Entre conversaciones se nos van las semanas, los meses y hasta los años sin que nos demos cuenta.
Pero aquel almuerzo no pasó inadvertido, porque mientras pensábamos algún buen chiste que tuitear (la no inspiración varios días seguidos es la muerte) el Muñeco me contaba sobre su piba de turno: lo contento que estaba, el cúmulo de horas que pasaban juntos de un solo tirón (varias veces a la semana) y todo el whatsappeo interminable a cualquier hora del día. Me ahogué. No podía comprender cómo mi amigo lograba aguantar taaanto tiempo con una mujer. Días enteros en compañía de alguien! Sentirle el aliento en metamorfosis, cambios de humor, cansancio visual de tener la misma persona enfrente, qué locura. Era la incomprensión sobre su tolerancia o la envidia a su capacidad de engancharse. Ahí hice el click.

En mis 20 años nunca pude coparme tanto con una chica como para querer compartir más de cinco horas (excepto con una que me sacó las ganas de vivir). No me quedo con ellas lo suficiente para ver el amanecer en el auto tomando café ni se quedan a dormir en casa para almorzar al día siguiente e ir a pasear por la ciudad. A todas les echo flee bastante ligero y a veces con las peores excusas del mundo: "mañana tengo que grabar una nota tempranísimo en Temaikén", "me llaman mis amigos, se les acaba de quedar el auto en la ruta", "te llevo, dale, que tenés que dormir (?)". Es un problema lo fácil que me aburro de la gente.
Nos sentamos un rato en la plaza y le exigí ayuda. "Tranquilo" me dijo "yo sé lo que tenés que hacer para cambiar". Sus palabras me llenaron de esperanza. Por fin iba a poder corregir mis conductas!

LA BOTELLA

-Empecemos por esto. Ves esta botella? Tenés que cuidarla y devolvérmela el sábado.
-...
-Qué?
-Esa pelotudez me ibas a decir? Pensé que tenías una solución posta.
-Es de verdad. Imaginá que es tu novia.
-Que me la tengo, que chapar?
-No.
-Olvidate que intenté poner mi pen-
-No no no no, que pase tiempo con vos. Tenela durante estos días y el sábado cuando nos veamos me la entregás.
-Pff, dámela que la tiro al tacho.
-Entonces no estás listo.
La botella en cuestión era una Coca Cola de plástico de litro y medio que él se había traido de la parrilla. Estaba horrible. Tenía una parte hundida y la cinta envolvente estaba descolorida, despegada y en el interior, mezclándose con un fondito de gaseosa insípido y caliente.
-Vos decís que después de esto voy a poder pasar 24 hs seguidas con una mujer que no es mi novia sin aburrirme?
-No.
-Sos boludo?
-Es el primer paso. Después pasás a otro desafío. Tenés que cuidarla hasta el día sábado. Yo si soy tu vieja, tiro la botella a la mierda, pero no. Es tu responsabilidad. La tenés que mantener en buen estado y no tiene que andar en cualquier lado de la casa, ponela en tu cuarto. Mirás la tele? Acostala en la cama con vos. Salís a la calle? Llevala.
-Algo más?
-Sí, quedate mirándola cinco minutos al día. No es parte del desafío, pero es gracioso.
-Muñeco, no me parece que cuidar una botella me prepare para ser más tolerante, creo que me prepara para ser papá.
-Entonces no entendés.
-Es así!
-No, este desafío es como un CBC: te prepara para ser padre y para ser un buen novio. Vos después elegís la carrera.
-Ah.
-Alguna otra duda?
-Qué pasa si me enamoro?
-No te vas a enamorar, es una botella.
-Ah.
Martín, el "Muñeco", haciéndome entrega de tan preciado objeto.



















DÍA 1:

Me fui de la plaza y puse a la botella en el asiento del acompañante. Le coloqué el cinturón de seguridad. Llegamos a casa. No hubo chape. Entramos y mi vieja la miró raro, pero no preguntó. La paré al lado del escritorio, me arrepentí y la acosté conmigo en la cama mientras escribí este post. Sé que es ridículo, pero abro mi corazón a cualquier tipo de sorpresa.

DÍA 2:

Mi vieja me dice que trato a la botella como un bebé y me pidió que la sacara de mi cama. Le dije que no y me advirtió que la empleada mañana la va a tirar. No va a pasar.
Durante el día tuve que ir a cobrar un dinero y la llevé en el auto.
Leí que existe una cosa que se llama Síndrome de Diógenes y recordé algunos casos que conocí. Generalmente les pasa a personas de la tercera edad que se abandonan socialmente y guardan basura en su casa. De eso se trata. Yo soy joven y sí tengo una vida social, pero estoy conservando una botella cada vez más fea que mi mamá considera grela.
Ya varias personas se acercaron a preguntarme sobre este desafío. Algunas, esperanzadas.

DÍA 3:

Viernes. Por suerte le expliqué a mi empleada que tal mamarracho me era importante y que por favor no tirara la botella a la basura. 'Bueno' dijo.
Traté de agasajar a la botella con algunas canciones que le significaran cosas. Armé un playlist con:

Pasame la botella- Match & Daddy
Message in a bottle- The Police
Coloradita- Los chicos de la vía (tiene una parte en que habla de una botella y de cómo le cabe a una chica)

Esta noche tuve que actuar. La llevé conmigo y hasta la subí al escenario. Se quedó a un costadito mío durante todo el monólogo. La gente creo que pensó que la botella tenía algún sentido teatral, que iba a hacer algo con ella, pero no. Solamente no quería dejarla sola. Los demás cómicos me preguntaron de qué se trataba todo eso. Mañana es nuestro último día juntos.


nota: el desarrollo de cada día será incluido en esta misma entrada, hasta llegar al sábado.
nota 2: el hecho de que este blog aloje una nueva entrada es solo TEMPORAL. en una, dos semanas estará lista la pag nueva y todo esto lo vamos a mudar. Va a ser tan genial como nostálgico escribir acá.

martes, 18 de septiembre de 2012

Volver para decir adiós

Casi un año sin postear nada. Los más fieles lectores habrán podido seguirme en otros lados de Internet. Es oficial que este blog dejará de existir. En cambio, se viene una página nueva que va a hacer las veces de carta de presentación y de plataforma de humor. Todo este contenido se va a mudar allá. Pero para los que llegaron a este sitio, las ruinas de lo que supo ser, nuevos videos:



jueves, 29 de septiembre de 2011

El Facebook de la plaza del barrio.

Asombrados todos cuando notamos que la plaza del barrio tenía Facebook. El gobierno de la ciudad había desarrollado pages en esa red social para que los vecinos debatan sobre el espacio público y cuiden la placita. Fue hace bastante, pero recién hace unos meses encontré la forma de divertirme. Mis intervenciones 2.0.






domingo, 18 de septiembre de 2011

redes



Gustavo Cerati, el humano que no tuitea, alcanzó los 1,300,000 followers. La persona detrás de ese perfil puede ser considerada Community Manager? Cruel. 

Hernán Caire vio la fama en los 90s y en el nuevo milenio se transformó en referente de la movida tropical. Conduce el programa cumbiero de los sábados y su Twitter tiene 71 mil personas leyéndolo. El back se compone de un mosaico de una imagen terrible: una foto suya con saco y camisa sin corbata. Lo que está atrás suyo bien podría ser una tabla de planchar o un ala de un avión. En estilo WordArt, letras dicen ‘Hernán Caire.’

Retuitea halagos. Sus conocimientos del inglés se extienden hasta el límite que su público puede soportar y su bio dice esto:
Actor / Conductor Verified Official- © Profile Official ® █║▌│█│║▌║││█║▌║▌ The official twitter . HINCHA DE SAN LORENZO DE ALMAGRO Y ESCORPIANO

En Twitter hay mundos, planetas y yo estoy en uno. Nos hacemos los graciosos y somos negativos, vemos con ojos críticos todo. Casi todo. Para nosotros, Twitter es el lado B de nuestra personalidad en Facebook. Más oscuros, melanco, tiernos, escépticos y patéticos. Somos nosotros con más dimensiones.
Están los que van por la vida pidiendo RT y los famosos que son solidarios con las causas progre por dar RT. A algunos les pareció divertido contar sus vínculos familiares en la BIO: “Papá de Juan, Esposo de María y aniñado hijo de José y Rosa”.  Este es otro de los planetas.

Apenas selectos con lo que escribimos, los viernes y sábados después de medianoche vomitamos tuits inentendibles para la mayoría, porque son chistes internos de la salida del momento.

Cada amanecer es una nueva oportunidad para que Facebook arruine aun más su red social. Cambios tontos, innecesarios, que complican nuestra existencia. No nos ayudás por poner una barra de chat al costado, Marcos. Nos ayudás si ponés una opción para no poder aceptar familiares.

Los familiares en Facebook dan vergüenza. Incluso los que tienen tu edad parecida. Atrasan. Primos que te comentan fotos con cosas que no tienen nada que ver. Subís una foto de una paloma y te ponen: 
Hola primo como estas ¡¡¡¡¡ espero que bien jeje saludos a tu familia cariños……….

Lo peor es que FB te conoce. Te sabe stalker. Cuando agrego a una persona, me pone un cartelito que, con otras palabras, dice: “Bancá, dale, estás seguro que la conocés? Seguro? Bueno.” A veces directamente no me deja. Son años.

Cuando cambio la profile pic siento que estoy empezando una nueva vida, como si me hubiera mudado o algo así. Durante dos semanas, personas nos hablaron de Google + como si fuese droga.
-Ya probaste Google +?
-No. Está bien?
-Ves otros colores.

Es difícil realizar un éxodo 2.0. Es muy difícil que la gente abandone Facebook para ir a algo parecido a Facebook. Similar es el caso de Netflix, el servicio para ver películas on line que te cobra guita, recién llegado a nuestro país. Cuevana. Cuevana. Feliz Cuevana. Cuevana te va a llevar al baño trasero de una estación de servicio y te va a pedir que no te muevas. Cuevana va a tener sexo con la mamá de Netflix y no la va a volver a llamar. Cuevana.

Antes tuvimos fotolog. El glam evolucionó en flogger. Otros aprovechábamos el espacio como si fuera un blog y no nos hicimos amigos de nadie. Había gente que usaba Metroflog. Se llamaban “turbios” y eran distintos. Entrabas a la página y sonaba música. Música distinta.

Hagamos algo. Acabo de crear un fotolog que es www.fotolog.com/nuestroydetodos. La contraseña es Nuestro1.
Suban lo que quieran. Es nuestro y de todos. A ver qué pasa.


domingo, 10 de julio de 2011

La TV los días de elecciones


Hasta hoy, 10 de julio de 2011, todas las elecciones las pasé en mi casa. Todo en la calle siempre estuvo cerrado y nunca me quedaba otra que prender la tele. La televisión los días de votación realmente puede ser aburrida. No hay programas en vivo más allá de los noticieros que, desesperadamente, tratan de rellenar horas en las que no pasa nada. Comicios tras comicios, hay elementos que nunca faltan. 

EL BRAZO IMPORTANTE QUE VOTA
Son una serie de tapes que cubren algo absurdo: políticos votando. No hay nada muy loco. Lo hacen igual que vos y yo: meten un sobre en una urna. Listo. “Así votaba el candidato Fulanito”. Qué impresionante! Todo el tiempo vamos a ver imágenes del brazo de un político acercando su voto a la urna, como si fuese algo sorprendente. Los fiscales de mesa, que generalmente es gente cholula, sonríen y aplauden. Es un brazo. Punto.

EL VIEJITO QUE PUEDE ELEGIR NO VOTAR PERO LO HACE IGUAL
A partir de los 65 años, votar no es obligatorio. Un móvil se va a topar a las 10 de la mañana con un anciano que elige participar de las elecciones. En una nota de color de un minuto y medio, los periodistas fingirán emocionarse ante los valores democráticos del viejito y dirán que “es un ejemplo para todos nosotros”. Como si él viviera en una sociedad paralela: la ajena a “todos nosotros”.

ENTREVISTA A VOTANTE DEBUTANTE
Falta mucho para el cierre de escrutinio y remar en dulce de leche todavía es el objetivo de los noticieros. En consecuencia, llega otra nota sensacional: la entrevista al que votó por primera vez.
-Primera vez que votás?
-Sí.
-Te gustó votar?
-Sí.
-No te vamos a preguntar a quién votaste porque no se puede.
-Bueno.

EL RUMOR DE LAS BOLETAS TRUCHAS
Algunos fiscales de partidos malintencionados colocan en el cuarto oscuro boletas falsas para que la gente se confunda y los votos no valgan. Por ejemplo, Querido Boudou. No se puede mostrar este hecho en imágenes, así que los periodistas van a comentarlo de vez en cuando.

domingo, 26 de junio de 2011

Salir a cenar

Los porteños somos muy de ir a cenar. Nos gusta y lo hacemos mucho. Pensé en eso.

HAY VERDADES, CASI LEYES

Las papafritas son de todos. Por más que las haya pedido uno solo y las vaya a pagar a él, son un patrimonio común a los comensales de la mesa y no corresponde que el ‘dueño’ se enoje ni nada por el estilo. Pedís papafritas, sabés a lo que te atenés. Lo mismo que cuando sacás un paquetito de Halls y hay tres personas alrededor tuyo. Te van a pedir y vas a DAR, no te sientas mal por eso.

El pan y la manteca son una tentación del diablo. No porque ‘engorden’ ni ninguna de esas estupideces, sino simplemente porque vos pediste un plato que te va a salir carísimo y estás frente a la comida más barata, rápida, rica y adictiva del restaurant. En especial cuando hay panes redonditos. Los grisines no me gustan, pero me divierte morder una partecita y hacer el chiste de que es un cigarrillo que estoy fumando. Ya sé, estoy grande para eso, pero lo voy a seguir haciendo.

Las botellas de Coca Cola nunca van a cambiar. Desde el año cero que son así, con esa forma y ese diseño gráfico. Podemos descubrir nuevos planetas, conquistar todo el Cosmos e incluso descubrir la cura contra el cáncer, pero hay cosas que no cambian. Las botellitas de vidrio esas.

Se dejó de usar el pinchito aquel para poner la cuenta y ahora la colocan dentro del librito. ¿Cuándo desapareció el pinchito? ¿Por qué? ¿Lo consideraron peligroso? ¿Marley se lastimó el dedo y pidió que lo cambien? Misterio. Seinfeld tiene un material sobre los libritos esos.

Nadie sabe por qué le preguntamos al mozo: ‘Está buena la entraña??’. Mirá, emm, es el mozo. Trabaja ahí. No creo que te diga que está fea. Tiene que ser un mozo o muy hijo de puta o muy fiel a sus convicciones para decirte la verdad (y es un mozo).

HAY DIFERENTES TIPOS DE MOZOS

El mozo clásico: Imposible tener más arrabal encima. El mozo clásico de Buenos Aires transpira tango. Son esos mozos viejos y gordos con chaleco que se trasladan rápido por el restaurant en el que trabajan desde hace 30 años. Los que siempre están serios y te hablan seco, pero son efectivos como pocos. Pueden apoyar en su antebrazo cinco platos sin que se les caiga uno. Cuando destapan las botellas, levantan la vista y controlan con la mirada todo lo que pasa en el lugar.

El mozo poeta: Generalmente es gente mayor también, pero más posmoderna. Abundan en Puerto Madero. El mejor ejemplo que tengo, sin embargo, trabaja en el restaurant ‘El Anticuario’ de Mar del Plata y yo lo llamo César. Tipos que sienten la comida, casi que tienen sexo con ella. La describen con precisión y apelan al uso de metáforas. Usan otro tipo de vocabulario. César, por ejemplo, no mezcla las ensaladas, las 'traspola'.

Los mozos que tienen que estar buenos: Se los encuentra en Palermo. Muchachos jóvenes, fornidos y bien parecidos. Prolijos. Jamás en su vida van a tener las habilidades del mozo clásico, pero caen bien porque son simpáticos y macanudos. Los que trabajan en la confitería del Malba son así y parecen arqueros de la B nacional.

Las mozas que tienen que estar buenas: Onda pub. Mujeres con cuerpos voluptuosos que se encargan de traerte la cerveza mientras desfilan sus culos. Ojo, ya sé que no pueden sacarse el culo, ponerlo a un costado y después volver a agarrarlo para poder no desfilar. Aun así, los hombres sentimos que lo hacen por nosotros, que tienen ESE culo y que se pasean por ESE restaurant (por más que trabajen ahí) solo por nosotros.

La moza indie: No le gusta que la llamen moza, porque ella no se considera así. Simplemente es una persona que justo está atendiendo un café. Tal vez el lugar es de un amigo suyo y ella está ayudando por el momento. Tal vez ella es la dueña, pero sigue sin ser una camarera. Son muy lindas, muy flacas y muchas tienen anteojos como los que uso yo (de pasta, les dicen). Discretas. O son muuuuy dulces o medio mala onda con cara de insatisfechas. Parecen sacadas de una película europea. Hay algunas en Palermo y en los bares aledaños a facultades.

El mozo ‘copado’: Es, básicamente, el del Hard Rock o TGI Friday’s. Un boludo jovencito que antes de saludarte te dice que se llama ‘Gastón’. Se hace el gracioso y tira chistes pésimos que como no tienen remate, terminan con un ‘jajaja joda’. Cada dos minutos dice ‘chicos’. ‘Chicos, qué van a tomar, chicos? Dale, chicos.’ Me retrotrae al post de los tarjeteros. Quién le dijo a esta persona que ESO es caer bien?

HAY PROBLEMAS CON LA CUENTA

Un grupo de amigos la pasa muy bien cuando va a cenar. Joden, hablan de minas, de fútbol, de cosas y se ríen mucho y son felices. El problema es cuando llega la cuenta. No porque sea mucho, sino porque cada uno de nosotros se enfrenta al mismo problema.
-A ver cuánto soy yo
-Pasame la cuenta
-Pará
-Dámela
-Bancá
*otro la toma*
-Decime cuánto soy yo
-Vos sos 54.
-Eh? Ni en pedo.
-Vos comiste: un choripán, media entraña, med-
-Ey, pásenla para acá.

Ese es el primer problema, que pasan dos horas hasta que cada uno logra poseer la cuenta por un minuto y hace bien su suma (todos la hacen tres o cuatro veces, porque los hombres somos tontos y bobos y nos distraemos además con culos y chistes y esas cosas). Pero hay un obstáculo mucho peor a vencer. Este:
-Yo pago con 100.
-Yo también tengo 100 pesos.
-Yo también.
-Mi tu.
-Alguien NO tiene un billete de cien pesos?
-Yo tengo 50, pero no comí.

La permanencia del grupo de amigos en el restaurant puede durar toda la noche. Pasan las horas y cada uno sigue mirando preocupado su billetera, como si mirándola fijo pudiera aparecer cambio de la nada, billetitos de San Martín, Belgrano y Rosas. Después de mucho meditarlo, te cagan a VOS. 
-Hagamos una cosa. Pagá vos y nosotros después te devolvemos cuando compremos el escabio.

Aclaración: ese sistema NO funciona. Lo probaron en más de cincuenta países y siempre hubo uno al que lo terminaron cagando. 

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Este viernes vuelvo a los escenarios (y solo por este viernes) con El Experimento de Cris.


Se plantea una hipótesis en la escena local y se lleva a cabo un experimento para comprobarla: es posible remover la sustancia de la sustancia misma, sacar al stand up del stand up. Nuevos matices en la comedia porteña, comediantes seleccionados con rigor científico. Show cuyo fin último es hacer reír (pero) con instrumentos poco convencionales en la reciente ortodoxia del monólogo en Buenos Aires.

El viernes 1 de julio Cristian Domínguez presenta a:

Ivana Szerman
@yoadolescente
Guillermo Schneider

Las entradas salen $40, pero si querés traer a tu novia o venir con un grupo de amigos, pedí un 2x1 en reservas@comicosdepie.com.ar (retirá tus tickets antes de las 22.30 o pasan a disponibilidad del lugar)


Si querés asegurártelas, comprá por Plateanet

y este fin de semana aparecí en el diario La Nación



viernes, 3 de junio de 2011

sábado, 14 de mayo de 2011

Fútbol y yo.


Nunca fui bueno en ningún deporte. Terminar la secundaria conlleva, para muchos, un total deterioro corporal y un abandono de las cuestiones físicas. Sin un profesor que me pueda reprobar en mi vida diaria, no voy a correr tres vueltas a nada. Jamás.

Por eso empecé a jugar al fútbol. El fútbol siempre es la solución, porque es divertido, es con amigos y después de todo, es algo que hace que no me muera tan pronto.

Soy pésimo. Mis amigos también, pero armamos dos equipos inmutables de pibes que jugamos mal, así es parejo, sano y divertido. Desde que estamos afuera de la cancha se nota que somos malos. Cómo? Tenemos camisetas de equipos como Boca, River… Los que juegan bien usan camisetas de equipos desconocidos.  Para mí, equipos ‘del off’. Para ellos, ‘del ascenso’. Si ves un pibe que tiene una camiseta que es violeta con un sponsor de la fiambrería del barrio de donde es el club, sabé que ese chabón juega bien.  Va a los estadios y a la popular. Si ves a alguien con una camiseta del mainstream, esa es una persona que jamás pisó un estadio más que para ver un recital y que le regalaron una camiseta original de 300 pesos en navidad. Yo, un poco.

En sí, no nos damos cuenta, pero las canchitas de fútbol 5 en nuestra amada Buenos Aires están plagadas de jugadores que no decidieron bien a la hora de elegir su ropa. Pibes con una remera amarilla con rayas negras y un pantalón rosa de un club del off y unos botines blancos y medias de payaso rojas y verdes. Qué es eso!? Yo uso la camiseta de Argentina y el resto del equipo de mi colegio. Juego con pantalones largos si hace frío y pocas veces me saco la camperita. No transpiro y uso mis anteojos porque si no, no veo.

Cuando se hace la hora de que nosotros ocupemos la canchita y los que estaban jugando antes se retiran, me da cosa. Me da cosa porque sé que me juzgan.  Se quedan en las gradas viendo cómo juego. Qué injusticia. Peor es cuando hay nenes de 8 años, porque sé que son mil veces mejores que yo y me lo hacen saber a los gritos. ‘Harry Potter!’ ‘Harry Potter, sos malísimo!’. Pendejos putos, voy a cogerme a sus madres y no las voy a volver a llamar. Antes de irme, voy a esperar un rato y voy a eyacularles el control de la Play Station. Sí, el que anda bien.

Si no hay nadie observando, hago muchos chistes y esas cosas. Cuando corro rápido con la pelota, grito ‘This is Sparta!’ hasta que me la saquen. No dedico los goles, pero sí me gustaría tuitearlos.  Hay ocasiones también en que me gusta fingir que estoy más dolorido de lo que estoy, porque a los jugadores de verdad les duelen las cosas. Amo llegar a casa destruido en apariencia. Pasarme Ratisalil… sí, me hace sentir un futbolista.

Además, pienso fervientemente que lo que se valora no es qué tan bien jugás, sino qué tan bien simulás que sos groso. Hacé esto y la gente te va a respetar:
-Al final de cada jugada errada, aplaudí tres veces despacito. 
-Agradecé al gil que te pasó la pelota cada vez que la perdés, blanqueando que fue un error tuyo. 
-Antes de patear un tiro libre, lográ que el logo de la pelota quede mirando para arriba.
-Escupí, por más que no sepas hacerlo bien y te quede un hilo de baba como cordón umbilical entre el escupitajo y vos. 
-Mirá mucho para los costados con carita de preocupado antes del lateral.

Por último, vieron que todas las entrevistas a jugadores de fútbol son exactamente iguales?
Periodista: Cristian, cuáles son tus impresiones de esta victoria?
Jugador: Y, nosotro’ hicimo’ la’ cosa’ bien, lo’ salimo’ a buscar, y ahora estamo’ contento’ por una vitoria tan linda,no?
P: Marcaste un gol de tiro libre, cómo te sentís?
J: Y nada, fue muy lindo darle una alegría a la gente, no? Porque lo’ político’ hacen todo mal y nosotro’ le queremo’ dar nuestroregalo a la gente, no?
P: Si ganan los próximos dos partidos, el equipo se ubica a tan solo dos puntos del puntero, es una presión eso?
J: Y… nosotro’ vamo’ a tener la cabeza en el próximo partido que e’ lo que hay que hacer ahora, no?
P: Muchas gracias.
J: No, gracia’ a vo’


Imagen: el loguito que inventé para los partidos con mis amigos. 

lunes, 18 de abril de 2011

No place like home.


Mi casa sufrió una etapa de arreglos que duró alrededor de un mes y que me obligó a vivir en otro lado. El viernes volví y le hice el amor a mi sillón, viendo muchas películas y tele, acompañado por chocolate y tazas de café.

La cabeza de balón de Arnold ocupó la pantalla casi de un extremo a otro. En este episodio, Arnold le enseñaba a Gerald el particular mundo de su hogar (demostrándole por qué nunca lo invitaba). Su abuelo le había encargado recolectar las rentas de los huéspedes. Gerald se sorprendía al ver cómo su amigo tenía que lidiar con los problemas de los inquilinos, sus excusas monetarias y sus frustraciones. Estaban todos locos ahí.

A veces es raro ir a la casa de algún amigo. Es, después de todo, aceptar implícitamente algunas reglas habitaciones que flotan en el aire. Ellos no saben que están ahí, pero están. “Por acá no camines con zapatillas”. Chupame la pija. Pero obedezco, no queda otra.

En una casa ajena todo me llama la atención. Lo peor son las fotos en los portarretratos del living. Dan vergüenza esas fotos y yo siempre las miro. En una está mi amigo (un amigo genérico, nadie en particular) a los 8 años con cara de retrasado en la rambla marplatense. Tiene un pirulín en una mano y la otra se la pone en la cintura, bien de forro.  Otra de las imágenes me muestra a su hermanita a los once disfrazada de bailarina árabe y el portarretratos de al lado es testigo de alguna celebración en la que sus padres están bailando y sus abuelos miran. Son viejos y miran.  Sé que a mi amigo le molesta que repare en estos recuerdos familiares, pero están al alcance de la vista. Elijamos: o mantenemos las fotos familiares a la vista y no invitamos a nadie, o viceversa.

Cenar en casa ajena es difícil. Especialmente cuando me topo con la peor noticia de la historia del mundo: toman coca cola light. LA CONCHA DE LA LORA. Familia del orto. Hijos de puta. No tienen criterio. “No, en mi casa también tomamos light, no hay problema”. Mentira. Sufro.

Hay otras tragedias aún más fuertes. No tengo que exagerar porque yo viví una experiencia horrorífica en carne propia. La mamá de Pablo. La mamá de Pablo era gorda, escatológica e insegura. Teníamos no más de 9 años cuando al volver de un campamento, un compañerito le dijo ‘gorda!’ y ella lloró. Un día Pablo me invitó a almorzar a su casa. Fui. Yo no era muy tímido de chiquito, pero como no era muy amigo suyo (ni de su madre) estaba muy callado. Me daba vergüenza en sí el momento. Ahí estábamos los tres. Yo comía en silencio y todos estábamos serios, por algún motivo. La televisión estaba prendida pero con el volumen muy bajito. De repente, la mamá de Pablo se tiró un pedo. Sí. Se cagó. No reaccioné, él se sintió incómodo y le dijo:
-Mamá!
-Perdón.

Pasaron dos minutos más de silencio y estallé. No podía parar de reírme. Era muy chiquito para pasar un momento tan feo. Ellos dos sabían de qué me reía, era obvio, pero yo señalaba a un nenito disfrazado de superhéroe en Cartoon Network y fingía que era eso lo que me causaba mucha gracia.

A partir de eso, todas las casas ajenas me resultaban aún más extrañas y no quería salir de la mía. De mi mundo. Basta de pedos y coca cola light. No duré mucho en mi tranquilidad. Un pibe muy bobo me insistía todas la semanas en ir a almorzar a su hogar y tuve que ir. De compromiso, no más. Habré estado dos horas. Se daba picos con la hermanita, a su madre (que me parecía idiota) le resultaba totalmente normal, tenían un perro en celo que venía y tenía sexo con mi pierna y me chupaba y me daba miedo y la pelotuda de la madre decía “tranquilo, te tiene más miedo él a vos que vos a él” y muchas cosas.

Los detestaba con toda mi alma, pero para ellos era normal. Era su mundo, vivían así y estaban acostumbrados. El nene me había invitado a conocerlo en su hábitat natural y era un horror, pero yo no podía juzgar si estaba bien o mal. Sí, pensaba que era un pelotudo, obvio, pero sabía que era apenas una opinión. Cada casa es un mundo!  La mía a ustedes les podría resultar rara también. Hay mucho silencio y vivo con mi mamá. Tengo horarios totalmente especiales y nunca ceno en la mesa. Y no sé qué más, porque todo me parece natural acá.

Al final del episodio, Arnold está tirado en la terraza de su edificio mirando el cielo y concluye que su casa es lo más. Judy Garland estaría de acuerdo: There’s no place like home.

martes, 12 de abril de 2011

Yo en el CBC I


CBC significa Ciclo Básico Común y es la antesala a tu carrera en la Universidad de Buenos Aires. Todos (argentinos, extranjeros, ricos, pobres) tenemos que invertir un año en el CBC, en donde se nos dictan materias consideradas necesarias.

El CBC tiene muchas sedes en la ciudad y sus alrededores. Yo lo estoy haciendo para la carrera de Artes y mi sede queda a una sola estación de tren (que tomo a dos cuadras de casa).

La mejor forma de describir a Drago (mi sede) es con una sucesión de imágenes.
      1) Un mostrador sin nadie del otro lado. Un mate sobre el mismo.
      2) Un estudiante confundido y una empleada pública que le habla mal desde el otro lado del mostrador.
      3) Una estación de tren silenciosa y una ex fábrica al lado (la Universidad). El lugar plagado por jóvenes que hacen poquito ruido. El sol pegando sobre el pastito y todo es amarillo.

Drago a veces parece una historieta de Liniers, porque es linda y sensible y felizmente melancólica y tiene colores claritos.

Las clases de Sociología las dictan dos profesoras distintas. Los martes una viejita que se llama Obdulia, que está quedando pelada y que usa una camisa verde que tiene tigres y números romanos. Los viernes tenemos a una intelectual que no es tan joven como quisiera ser. Transforma las ‘D’ finales de las palabras en ‘T’. “Es verdat”. Acercándose al término de una oración, aumenta la velocidad y baja el volumen. Es sexy porque es muy inteligente y antipática y flaquita y usa anteojos y el pelo relativamente corto. Todos quieren sorprenderla con postulados que improvisan o escucharon en algún documental. A veces son impertinentes.

-Chicos, para el martes me pidió Obdulia que lean el texto de Berger y-
-“Para que una sociedad cambie, tiene que haber un acontecimiento”.
-…
-…
-Más adelante vamos a verlo eso. Lean el texto de…

 De esta manera, queda evidenciado lo chantas que podemos ser los hombres para sorprender a una mujer. Vamos a reflexionar (a veces erróneamente) sobre la sociedad y a dejar puntos suspensivos en cada oración, como para sembrar duda y reflexión al mismo tiempo. Algunas frases sorprenden de tan inútiles, pero si tienen los puntos suspensivos zafan un poco.

Ej: “El hombre… el hombre es un animal de costumbre…”; “Y… nosotros… no estamos en pelotas porque nos enseñaron que así no es…”

En el CBC los militantes todavía son bebés de pecho. Hay varias agrupaciones y la mayoría de ellas toma a Cristina como referente político, pero aun así están separadas. A cada agrupación le dan una mesa. Ellos la colocan en algún pasillo y sobre ella ponen volantes. Debajo de los volantes, pegan algún afiche que ocupe casi toda la superficie, como si fuese un mantel.

Me acerqué a ver qué decía uno de esos afiches sobre las mesas marrones. Tenía una imagen de Cristina con los dedos en V y algunas consignas antiguas. La mesa estaba contra la pared y para leer el afiche tenías que girar un poco la cabeza, porque las letras estaban al revés.

-NO!! Lo hicieron de vuelta…

Una chica se acercó preocupada y maldiciendo sin malas palabras. Había trotado desde el aula hasta acá.

-Quiénes?
-La Cámpora…- dijo con sus ojos mirando al costado, como si fuesen brazos que se extienden para alcanzar alguna otra conclusión.

La Cámpora es una de las agrupaciones. Por esto digo que son bebés de pecho. Se disputan el control girándoles las mesitas a sus “contrincantes”. Qué rudos! Son acciones que debilitan psicológicamente a los militantes opuestos!

-Yo la quiero mucho a mi mesita.
Y me dieron ganas de abrazarla.

Durante la clase de Filosofía, dos militantes le pidieron permiso al profesor para comunicarse con nosotros cinco minutos. Él les cedió ese tiempo y ellos nos hablaron. Eran el estereotipo. Hablaban como jóvenes militantes que abandonaron la adolescencia hace poco. Las palabras corrían agitadas y a veces inentendibles.

-PorquesnggnsggongosnogsrevoluciónpsedfsdgspgnosnoVMPGHfacultadgsogkmsogmgomospoderfsmdf ss3’ibmfgdmeconomíagskmgommoacxxmkddebatekfmdkfmkmf.

Su colega (o partenaire) alzó la voz y dijo que le entregaría a “la compañera” un papel donde podíamos anotarnos al evento que recién se comentó. Mutis por el foro, la hoja pasó de mano en mano y solo tuvo una adhesión.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Subtes.


Los saludos en el subte son muy fríos. La estación adecuada aparece casi inesperadamente. Las conversaciones que dos amigos sostienen sobre la facultad no son lo suficientemente dinámicas como para extender los túneles y las puertas se abren. La charla tan amena se corta abruptamente con un ‘Uh, yo me bajo acá’ y la despedida se limita a un chau. No hay beso, abrazo y a veces ni siquiera dos manos que se estrechan.

Esa es una de las conductas que me llaman la atención del subte. Bajo tierra somos diferentes. Las puertas asesinas se abren y sale una masa de gente caminando rapidísimo, más ligero de lo que lo va a hacer después en la calle. Todos van rápido y a un mismo lugar. Te da la sensación de que están enojados y yendo a cagar a trompadas a Macri (por hacernos viajar tan mal y prometer 10 km por año), pero no.  La gente siempre tuvo esta actitud robótica.

Apostados en paralelo a las vías hay una línea de televisores de tubo. Nadie los mira. La programación de Metrovías es la muerte. Hay un programa sobre un mago, otro sobre un desconocido con fondo neutro que te enseña sobre marketing y… LOS PEQUES. Los Peques es una animación argentina que no tiene un target muy claro. Son unos bichitos feos del sur que viven en un mundo de paleta demasiado apagada para que los chicos disfruten del show. Ni siquiera pudieron contratar buenos actores. Las voces son voces comunes llevadas a un pitch muy agudo, igual que Alvin y las Ardillas. Eso artísticamente es pobre. Insoportable.

Pero volvamos a los subtes en sí, a los coches. A diferencia de los colectivos, acá cuando hay un asiento libre la gente no se pelea por ser amable. No digo que en el colectivo nunca nadie le cague un lugar a otro, pero sí es habitual escuchar este diálogo:
-Sentate.
-No, por favor.
-Dale.
-Sentate vos, en serio.
-Pff…
-Sentate.
-No, no, sentate vos.
-Yo ya me bajo.
-Yo también.
-Sentate.

Una lucha entre dos forros que se mueren por apoyar el culo pero que quieren demostrarnos su fuerte sentido ético plagado de reglas de urbanidad bobas. En el subte no es así, porque la gente que no se conoce, nunca habla entre sí. El bondi, en cambio, es más lindo para hablar con extraños porque es un paseo por la ciudad y hay paisaje y luz natural.

A veces los trenes están retrasados o hubo un problema y nuestro subte se para. Se detiene y el sonido ambiente se limita a murmullos quejosos. Muchos ya estamos acostumbrados y no hacemos nada, pero también están los que quieren hablar del tema y no saben con quién. Ponen carita de complicidad y buscan a alguien, miran. Si vos justo los estabas mirando y ellos te vieron mirándolos, te convidan un ‘Je!’ como eufemismo de ‘qué país…’. Pero antes de que consigan a otro, el subte reanuda su marcha.

Ya hablé de los pidemonedas en un post anterior, pero no reparé en los mimosos que se quedan dormidos y te apoyan la cabeza en el hombro, en los que leen de reojo lo que VOS estás leyendo ni en las chicas que hacen sopa de letras mientras escuchan Arjona en sus celulares. Están los observadores que le clavan los ojos a cada uno de los pasajeros para inventar sus vidas y los arriesgados que viven al límite, realizando todo el viaje apoyados en la puerta e impidiendo a veces el cierre de la misma, por más que duela. Ciertos usuarios quieren probarte que son más habitués que vos porque tienen tarjeta Monedero. Hay artistas que son copados y otros que por ser zurditos se piensan obligados a estar sucios y tocar una quena, el instrumento musical con el sonido más seco, ronco e inexpresivo.

Ese es solo un tipo de zurdo. Yo me bajo en la estación Facultad de Medicina, de la línea D. Cada vez que hay una protesta gremial, por más que sea en cualquier otra línea, siempre veo un grupo de estudiantes  que cantan alguna estupidez (probablemente, La Internacional) al lado de los molinetes. Son ‘Los Troskos’, una banda a capella que me gustaría contratar para un evento. Apoyan a gente que no sabe que está siendo apoyada y que les chuparía un huevo el apoyo de seis chicos con sweaters collas.  Tratan de provocar agitación social entre una masa de gente que los ignora y sale rápido de la estación, seguro que para cagar a trompadas a Macri.

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